lunes, 24 de agosto de 2009

MATEO BUSTAMANTE

Tengo un pequeño libro que recuerda mi infancia
como un escalofrío de ternura incipiente,
el tiempo puso ya las páginas oscuras
y apenas puede verse el rasgo de mi firma.

De distintos tamaños se imprimieron las letras
para la mente imberbe de escolar primerizo,
y entre sus pastas crujen deshilachados dedos
de las huellas traviesas de mis primeros años.

Mateo Bustamante mezcló, contando historias,
la pasión de una madre por el hijo que enferma,
con la castiza alfombra de las noches con luna
matizando principios para empezar la vida.

Su "perro fiel" trasmite largos años de ausencia
de aquellos que murieron besando al asesino,
y el genio de su astucia colgó de una balanza
de igual a igual dos hombres, "el rey y el carbonero".

Cada paisaje agrega la voz de un proletario
que acusa la ignorancia de un rico presumido,
estímulos al cuento de prófugos que asumen
la nobleza por norte cuando sangra la herida.

Y en la razón que acepta el rol de sus rituales
baila la melodía de convivencia clara,
nunca pierde el que pierde, ni muere el que está muerto
si el corazón apunta su dedo a lo más alto.

Mateo Bustamante, nunca murió tu libro
en la compleja enjambre de mis filosofías,
él me enseñó el camino por el que anduve siempre,
él me enseñó a ser hombre y él me enseñó a llorar.

Max

1 comentario:

miguel dijo...

me encanto este libro desde que era pequeño, pero ya no le tengo y estoy loco por volverle a tener, si alguien sabe donde conseguirle. decirmelo al correo miespiderman@hotmail.com, un saludo