miércoles, 29 de octubre de 2008

POEMAS

TAPICES DE UN HIDALGO

Sombras supe que en la cuesta de mis días
arroparon con su bruma mis pesares,
y entre el sol de lo real y fantasías
fueron dulces las extrañas lejanías,
que tejieron la nostalgia de mis lares.

Por costumbre tuve un bieldo y una azada,
un rosal de sentimientos y un espino,
la pasión de un centinela por almohada,
con los pasos de una cruz la piel tatuada,
y algún truco de esperanzas por camino.

De rebeldes ansiedades planté un huerto,
que de mayos rodeó mi casa hambrienta
con augurios de hechicero por concierto,
y en las redes de un rosal mantuve abierto
el hechizo de una calma, hecha tormenta.

Si me embarga una ilusión, de sueños vivo,
con la risa de un payaso me desnudo,
y en la calle por afán y aperitivo
de entremeses de un pasado soy cautivo,
y aligero lo presente siendo un mudo.

Nada soy, nada me inquieta, nada valgo,
soy escudo de otro tiempo y por fortuna,
con las sombras, que heredé, sueño y cabalgo
sobre lienzos y tapices de un hidalgo,
que anochece en los albores de su cuna.

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LA LEYENDA DE FUENTE SANTA

De páramo nacimos, sequedales
de rasantes llanuras; un complejo
de fuente y cierzo, un robledal, y un hado
de leyenda transciende consagrada
a mantener la fuerza que nos une.

A orillas de la fuente creció un lirio
bañado por las lágrimas de sangre
de una tierna doncella violada.
La defendió un pastor, y en la pelea
perdió la vida el joven. Desolada
la niña, ojos azules, plantó un árbol
de gratitud, un chopo, y una tarde
murió, a su sombra, pensativa y triste.

El chopo se hizo un roble en el recuerdo
de dos bellos amantes, perdernales
de ramas de robledos contra el soplo
demoledor del paso de los siglos.

Congelada la historia, ese momento
arraigó en la comarca y puso nombres
de identidad, como hoy: "Carresaldaña"
"Las Guadinas" "Moslares" "Verdiruela"
y "Fuentesanta".
Con respeto mutuo
entendimos la sed de peregrinos,
calzamos las sandalias del recuerdo,
y el agua de la fuente nos rezuma
paz y nostalgia recogida en sorbos.

Hoy bebo amaneceres, horizontes
despejando ese ayer, cálidos soles,
lejanías cercanas en azules
aguas de amor de transparencia y mito,
al candor de una joven violada.